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Fiebre en perros: Manual del veterinario

fiebre en perros manual del veterinario

Cuando una persona tiene fiebre, la primera reacción de los que están a su alrededor es asustarse porque no saben cuál podría ser la causa. Sin embargo, la fiebre en perros, es peor porque ellos no tienen la capacidad de hablar y expresar cómo se sienten o qué les duele.  

Aunque parezca complicado ayudarles, esta tarea puede ser mucho más sencilla cuando se tiene la información correcta. Por ejemplo, se pueden prevenir o saber cómo atender o actuar cuando aparezcan episodios febriles si se conoce con anticipación cuáles son los síntomas, las causas o el tratamiento ideal para combatir cada uno de los malestares que pueden sentir los perros.

En esta guía encontrarás todos esos detalles. De esa manera, siempre estarás disponible para ayudar a tu mejor amigo cuando más te necesite. ¡Sigue leyendo!

¿A partir de qué temperatura tu perro tiene fiebre?

Aunque muchas personas se asusten al notar que sus mascotas tienen una temperatura más alta que de costumbre, lo cierto es que esta es una reacción normal con la que el cuerpo se defiende de agentes externos que buscan afectar su organismo. En este caso, es el sistema inmunológico el que activa esas alarmas para que la temperatura alta mate a los virus o bacterias antes de que causen algún daño mayor.

La temperatura normal de un perro adulto se encuentra siempre entre los 38° y 39° , pero si sobrepasa el umbral de los 39° C es cuando se dice que tiene fiebre. Si pasa los 41° se considera que existe una emergencia sanitaria y es aconsejable acudir de inmediato al veterinario para que le realice una revisión y determine cuál es la causa que ocasiona la fiebre a la mascota.

Sobre los perros cachorros o jóvenes, es importante conocer que ellos suelen presentar irregularidades en su temperatura. Esto también ocurre con los perros de edad muy avanzada o las perras que están por dar a luz.

fiebre en una mascota

Principales causas de la fiebre en perros

La fiebre en perros puede ser causada por distintos motivos. En algunos casos, puede ser originada por agentes externos de origen microbiano como los virus, hongos, bacterias o levaduras, pero en otros casos en la causa puede no ser infecciosa.

Lo cierto es que cuando esos agentes entran en el cuerpo generan una sustancia conocida como citoquinas, por lo que el sistema inmunológico reacciona aumentando la temperatura para eliminar y protegerse de esos patógenos. Por eso, cuando cumple con su misión, la temperatura vuelve a encontrarse en un rango normal.

En caso de no conocer qué es lo que está originando la fiebre, lo mejor que puedes hacer es visitar al veterinario para que realice todos los exámenes físicos y pruebas de laboratorio hasta tener un diagnóstico y tratamiento. Solamente ellos están capacitados, profesionalmente, para hacer que tu mascota se sienta mucho mejor.

En resumen, las causas más comunes de la fiebre pueden resumirse en la siguiente lista:

  • Infección por bacterias o viral.
  • Inflamaciones internas en algunos órganos.
  • Reacción postvacunales.
  • Reacción a algún medicamento o inmunocomplejos.
  • Golpe de calor o insolación.
  • Parásitos internos o externos.
  • Envenenamiento.
  • Intoxicación por algún producto tóxico o por ingerir plantas incorrectas.
  • Enfermedades

Síntomas de la fiebre en perros

Cuando los perros tienen fiebre, al igual que las personas, se les nota por la manera en cómo actúan o por otras señales físicas o gastrointestinales. Mientras combate el virus o la infección, es normal que luzca más decaído y que no tenga ganas de comer. Esto ocurre porque su cuerpo está tratando de recuperarse, así que sus dueños deben ser pacientes y estar atentos a cualquier reacción extraña.

A continuación, una lista con varios de los síntomas que demuestra que un can tiene fiebre y necesita cuidados y visitar al veterinario:

  • Tiene la nariz más caliente y seca.
  • Muestra debilidad y pérdida de la condición corporal.
  • Parece más desanimado o triste.
  • Se aísla de todos en casa.
  • Refleja apatía y no le interesa jugar con ningún objeto.
  • Comienza a experimentar temblores acompañados por secreciones en la nariz.
  • Presenta diarrea.
  • No quiere comer nada, y de ingerir algún alimento lo vomita de inmediato.
  • Actúa de una manera más irritable o agresiva sin causa alguna.
  • Tiene síntomas como tos, hemorragia y/o convulsiones.
  • Pasa más tiempo dormido que despierto.

Si presenta uno o varios de estos síntomas, es fundamental observar cómo evoluciona durante 2 o 3 días. En ese período de tiempo, hay que mantener bien hidratada y alimentada a la mascota para evitar cualquier tipo de complicación como deshidratación.

Si el síndrome febril se prolonga por más tiempo, para evitar que se vea más afectada su salud es recomendable llevarlo de inmediato con su veterinario para una revisión mucho más minuciosa.

síntomas de infección

¿Cómo tomar la temperatura a un perro?

Cuando los dueños de un perro desean saber si tiene o no fiebre, una de los métodos menos invasivos y dañinos es realizar la medición con un termómetro. Actualmente, la mayoría de estos productos son digitales y mucho más flexibles, por eso no causa daño alguno al animal.

No obstante, existe un grupo de personas que lo único que tienen en casa para hacer la medición es un termómetro de mercurio. En esos casos hay que saber que esos son más rígidos, motivo por el que pueden romperse con mayor frecuencia.

Teniendo en cuenta esta información, lo mejor es no usar ese tipo de termómetros convencionales, sino más bien optar por introducir el digital en el recto del perro para tener una temperatura más precisa.

Sobre este instrumento, debe estar en el ano al menos por 2 minutos. No obstante, en el caso de los digitales, esos tienen su propio temporizador e indican cuándo debe retirarse.

Pasos a seguir para tomar la temperatura al perro

Los pasos a seguir para tomar la temperatura a un perro son los siguientes:

  • Lo primero que debes hacer es buscar un termómetro digital, el cual debe ser seguro para usarlo por la vía rectal.
  • Procura que el perro se mantenga relajado para que con sus movimientos no se haga daño. Esto puedes conseguirlo acariciándolo en tu regazo y hablándole pausadamente y con un tono de voz sereno.
  • En caso que no puedas hacer que se relaje, busca ayuda para poder tomarle la temperatura. De esta manera, mientras la otra persona lo sujeta, tú podrás colocar el termómetro.
  • Recuerda colocarle un lubricante o vaselina al termómetro, así será menos incómodo para la mascota.
  • Introduce el termómetro por el ano. Ten en cuenta que debe ser por lo menos 2 centímetros para que la medición sea la correcta.
  • Como el termómetro es digital, espera que suene para poder sacarlo.
  • Al sonar, retíralo y comprueba la temperatura.
  • Por último, recuerda lavar con alcohol etílico el termómetro para desinfectarlo. Esto debes hacerlo antes de guardarlo en su estuche.
trucos para conocer la fiebre en perros

¿Cómo saber si tu perro tiene fiebre sin usar termómetro?

Medir la temperatura con termómetro es fácil pero, ¿cómo saberlo sin usarlo?. Hay momentos en los que los dueños de las mascotas no tienen este instrumento. En esos casos, la mejor opción es realizarle una revisión física minuciosa, como cuando lo llevas al veterinario pero en casa.

Ten presente que la temperatura del cuerpo puede percibirse a través de los vasos sanguíneos. Por eso, tienes que verificar esas zonas sensibles como las orejas, las huellas de sus patas, la barriga y la zona inguinal. Pálpalas con mucho cuidado, y a través del tacto comprueba si están o no más caliente de lo normal.

Esto puede ser algo fácil de reconocer para las personas que ya llevan mucho tiempo con sus mascotas, pero si no conoces cuál es la temperatura normal de tu perro puedes examinar también las encías o axilas. Si notas que se encuentran hinchadas o enrojecidas, esas son señales de que efectivamente tiene fiebre.

Por último, tendrás que revisar su nariz para comprobar si está o no expulsando el moco que normalmente ellos expulsan cuando tienen la temperatura muy alta.

¿Qué hacer si tu perro tiene fiebre? Mejores tratamientos

Tanto en este como en otros casos, es necesario evitar la automedicación porque al final el estado de salud de la mascota será el que podría verse afectado. Ten presente que una dosis más alta de algún fármaco podría ocasionar una sobredosis o desencadenar un episodio fuerte de alergia.

La única persona capacitada para realizar el diagnóstico es el veterinario. Él será quien verifique qué le ocurre a tu amigo peludo e indicará cuál es el tratamiento que debe seguir dependiendo de sus síntomas. En la mayoría de los casos, lo que recetan es medicinas y reposo, por lo que de seguir las instrucciones la recuperación se concretará en poco tiempo.

Si observas que durante el tratamiento todavía no se siente muy animado, no le obligues a que entrene o a que se ejercite más. Espera unos días hasta que se sienta más recuperado. Recuerda, el proceso de recuperación puede tardar semanas e incluso meses dependiendo de la enfermedad o de cuánto tiempo tarden en emitir el diagnóstico.

Para poder emitir un buen diagnóstico y tratamiento, lo más seguro es que el veterinario se fije en aspectos como raza, antecedentes tanto del perro como de sus progenitores y la genética. Si se trata de un proceso viral, la recuperación será rápida, pero si es una infección tendrá que tomar antibióticos. En cualquiera de los dos casos, la hidratación es parte fundamental de la recuperación.

Para finalizar, ofrécele constantemente agua limpia y fresca al perro, y sigue todos los consejos del veterinario. Verás que en poco tiempo los síntomas o malestares desaparecerán.

como bajar la fiebre de un perro

¿Cómo bajar la fiebre en perros?

Uno de los medicamentos que sirven para combatir la fiebre en perros es el paracetamol. Los veterinarios pueden realizar una prescripción, solo que la dosis debe ser mucho más baja que en los humanos. La razón principal por lo que esto debe ser así es porque si es muy alta podría ser letal para animal, dañando así su hígado o afectando sus glóbulos rojos.

Los expertos opinan que la dosis ideal debe ser de 15 mg por cada kilo de su peso. En pocas palabras, es mucho más baja de lo que podría ser para los humanos. En cualquier caso, antes de seguir estas instrucciones, primero tienes que consultar con el veterinario de la mascota.

Dependiendo del caso, puede que decida combinar el paracetamol con otro tipo de tratamiento, incluyendo por ejemplo un suero para evitar la deshidratación.  

Asimismo, si se trata de una infección, lo más seguro es que agregue antibióticos. De hecho, si el virus o bacteria que afecta al peludo causa síntomas más graves, el veterinario podría hasta recomendar una cirugía para evitar que el perro continúe con la fiebre.

Remedios caseros para bajar la fiebre en perros

A pesar que los medicamentos pueden combatir las enfermedades con mayor rapidez, de manera natural también pueden tratarse los episodios de fiebre en los perros. De todas las acciones que pueden cumplirse desde casa, estas son las más recomendables:

  • Primero, puedes cubrir con un paño húmedo las orejas y patas de tu mascota.
  • Ofrécele agua fresca con frecuencia para que no se deshidrate. Si no se siente muy animado, entonces toma agua en una inyectadora y dásela en la boca. Para ello, recuerda no usar ningún tipo de aguja.
  • Tómale la temperatura con frecuencia.
  • En caso que no quiera comer su comida favorita, por vómitos o porque no le apetece, prepárale caldos.
  • Comprueba constantemente su piel para saber si tiene picaduras. También revisa que no tenga zonas de su piel infectadas o sin pelo.
  • Y si pasan más de 3 días y no puedes controlar la fiebre porque supera los 41° C, lleva a tu mascota de inmediato al centro veterinario.

Recuerda que en tu casa siempre podrás cuidar a tu mascota con una vida saludable. Es decir, dándole alimentos nutritivos, con una higiene diaria y adecuada y con un entrenamiento físico para evitar episodios de ansiedad. Igualmente, llévalo al veterinario mínimo 2 veces al año, a menos que se te presente alguna emergencia en algún otro momento.